¿Cómo empezó todo?
- Claudia Salas

- 19 abr
- 4 Min. de lectura
Cuando era pequeña me ilusionaba ser doctora, e incluso recuerdo que los reyes magos me trajeron mi primer y único maletín de primeros auxilios, me gustaba mucho jugar con él y me emocionaba también el llegar a ser doctora.
Pero todo eso nació dentro de mi porque veía con mi Familia la serie de Grey’s Anatomy, era una época muy linda para mí, sin preocupaciones porque era feliz, solo que no lo sabía, pero si lo disfrutaba. De hecho, lo que más recuerdo es a mi Mamá, veíamos esa serie porque a ella le encantaba y es que cada capítulo era diferente pero enlazado a la vez a toda una historia en la vida de los protagonistas y su entorno que era del ámbito médico.
Recuerdo a mi Mamá reír, llorar y enojarse, pero lo que más recuerdo es que le encantaban los finales felices donde el amor y el ayudar a otros era lo que predominaba, así que esas bellos sentimientos y emociones me los transmitió a mi queriendo llegar a ser una doctora que pudiese ayudar a otros y salvar vidas.
Pero, cuando crecí y llegó el momento de elegir una carrera me di cuenta que la sangre y ver más allá de las primeras capas de la piel en realidad no era algo que me emocionara así que decidí optar por estudiar inicialmente sobre gastronomía y en el camino me di cuenta que también tenía interés en viajar y en mi última decisión para la universidad elegí turismo y aunque me enfoque en la rama de alimentos y bebidas porque era algo que aún me gustaba también quería experimentar y conocer el ámbito turístico... o eso creí Yo.
Cuando empecé a ejercer descubrí por mi misma que la escuela y el trabajo son muy diferentes y que también podía conocer gente que ganará el mismo sueldo que Yo aun y así tuviera una carrera y la otra persona no. Soy muy consciente de que hay trabajos que si te exigen una carrera universitaria para poder ser contratados, pero para mí decepción en muchos te pedía de 2 a 4 años que experiencia, cosa que no tenía porque acababa de recibirme de la escuela y aunque trabajé desde antes de titularme, no cumplía con lo mínimo requerido en varios trabajos.
Ya una vez titulada al tener cortas experiencias de trabajo en varias áreas de mi carrera me permitió darme cuenta de que no era precisamente lo que quería hacer en mi vida; ya sea un trabajo de escritorio en algún sector turístico de mi país o en mi rama de alimentos y bebidas porque mi sueño al final se convirtió en viajar y conocer el mundo.
Así que tomando en cuenta y como partida el sueño que fui creando a lo largo de mi juventud, decidí estudiar para sobrecargo de aviación, lo que al inicio me generó una gran satisfacción personal, pero con forme pasaba el tiempo me fue dejando de gustar porque tampoco era el tipo de vida que quería llevar.
Conclusión: No encajaba en los trabajos y los estilos de vida predestinados y eso me frustraba mucho porque sabía que con todo su amor y cariño mi familia me apoyó en cada una de las decisiones que tomé, sin embargo, no era completamente feliz, algo dentro de mí me decía que no pertenecía a esa forma de vivir ni a las que había experimentado antes.
Mi última opción: Seguir a mi corazón.
Mi decisión carecía de raciocinio y lógica, optando por mi intuición y guiada por mis emociones, pero eso implicaba un reto muy grande para mí, no solo era dejar una vida en la que percibiría un sueldo fijo, sino que también todas las comodidades a las que me había acostumbrado y la cercanía a mi familia desaparecerían por un momento y no sabía cuándo regresarían ni cómo serían.
Aun sabiendo todo esto y sintiendo un profundo miedo, ansiedad, incertidumbre y vulnerabilidad es que decidí poner toda mi fé en Dios y con la fortaleza y el enorme apoyo que también me dada mi familia es que empecé mi vida de viajera por el mundo y la búsqueda de mi propósito de vida real.
¡Y lo encontré! algo que siempre me apasionó estudiar fue sobre el desarrollo personal, la mentalidad y el amor propio. Esto surgió debido a que desde muy pequeña sufrí bullying pero no fui consiente de eso hasta que estuve en la preparatoria y fue más notorio. Por consecuencia todo lo que estuve estudiando y trabajando en mi lo compartía también con mujeres de mi entorno y me di cuenta de que me gustaba mucho ayudar de esa manera y era el legado que estaba empezando a construir y quería dejar a mi paso.

Así que ¡Manos a la obra! Durante mi viaje y en este momento es que sigo estudiando, aplicando y ayudando a las mujeres. Caminamos por el mismo rumbo: diferentes vivencias y experiencias, pero siempre algo nos conecta y eso es lo hermoso mi querida lectora, porque lo que Yo he vivido y viviré te pueden ayudar.
Estamos en el momento correcto, en el lugar correcto y con la gente correcta.


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