El sake de Clau será
- Claudia Salas

- 4 may
- 10 Min. de lectura
🎶🎻"Yo-jo-jo-jo, yo-jo-jo-jo
Yo-jo-jo-jo, yo-jo-jo-jo
El sake de Binks será
Lo que vamos a entregar
Ni el viento o la marea nos podrá parar
Cae la tarde sobre el mar
Y, en el cielo, escucharás
El cantar de los pajarillos al volar
De mi pueblo, yo me voy
Con orgulllo, zarpo hoy
Ese canto es la fuerza para navegar
En olas de esplendor
Y la brisa de la mar
Que nos va a acompañar a donde hay que viajar."🎵🎻
Me siento muy cansada y adolorida toda la semana, sin embargo, jamás me he rendido. Mi cuerpo está cambiando y detrás de eso hay un proceso casi imperceptible al ojo humano de quien nos mira, porque un cuerpo trabajado y visible requiere tiempo y constancia y Yo solo llevo 4 meses entrenando, es muy poco, sin embargo, ya empecé a ver resultados, no en mi figura; en mi resistencia. Mis brazos tienen más fuerza, mis piernas aguantan más y mis manos cargan mi peso sin flaquear.
Permítanme darles un poco más de contexto: Actualmente estoy entrenando Kung Fu en China con un Monje Shaolin y esto requiere mucha disciplina, entrega y trabajo duro. De hecho, es más difícil de lo que pensé, jamás lo había practicado y menos en un país distinto y las exigencias ponen a prueba mi resistencia mental y física todos los días.


Empecé con mucha dificultad porque desde tres años antes no practicaba ningún deporte y nunca había sido constante con el ejercicio, por consecuencia mi cuerpo no estaba en condición, no digo que ya la tengo, lo que estoy diciendo es que tengo más fuerza y resistencia que antes.
Pero me voy a adentrar un poco más en el tema para explicarles mejor:
Me cambio 2 veces al día la ropa porque mi sudoración no me permite estar seca todo el tiempo y tomo casi los 2 litros de agua a diario, esto mucho para mi tomando en cuenta que antes no lo hacía
Por las noches mi cuerpo también suda demasiado (no siempre) tratando de regularizarse y cada día mi cuerpo se siente muy pesado, en la cama moverme es doloroso e incluso para ir al baño me cuesta trabajo.
Cuando entreno recibo golpes, corro, subo y bajo muchas escaleras, hago acrobacias, practico formas de defensa personal y de pelea y sin olvidar la meditación y la práctica de Qi Gong, esos dos finales son lo más relajado en todo este entrenamiento. No pareciera muy intenso, pero créanme cuando les digo que es agotador. Recuerdo que durante los primeros 2 meses solo dormía y comía para tener energía y seguir entrenando.
Las plantas de mis pies me duelen mucho porque mi arco es pequeñito, antes tenía el piel plano y aunque tuve tratamientos desde muy pequeña hoy en día caminar largas distancias me resulta muy cansado y el dolor es considerable.

Mis rodillas reciben el impacto de mi peso y aunque las cuido mucho en cada ejercicio e incluso uso rodilleras para el estabilizar mi articulación y aportar compresión, el dolor que siento a veces me impide saltar, seguir corriendo o aguantar determinados ejercicios de fuerza o movimientos como las conocidas "formas" en Kung fu.
Mi cadera me duele por todas las caídas y veces fallidas en las acrobacias y también por ejercicios de resistencia como las planchas, aquí las practicamos por 4 minutos. ¿Piensas que es poco y que no duele? No me creas, apoya los antebrazos y las puntas de los pies contra en el suelo mientras mantienes el resto del cuerpo erguido, inténtalo por 4 minutos sin tocar el piso y platicamos después.



¡Alto ahí ¡No todo es malo, estoy demasiando orgullosa de la fuerza que tengo ya en mis piernas y brazos, eso es nuevo y me alegra demasiado!

Pero bueno, volviendo a mis limitaciones, hace unos años tuve dos accidentes en el hombro derecho, cada uno fue en diferente momento, pero ambos me lastimaron el mismo hombro y por consecuencia mis movimientos están reducidos y aunque entrenar me ha dado más movilidad también me ha generado mucho dolor en ciertos ejercicios como las lagartijas o cuando bajamos las escaleras boca abajo y gran parte de mi peso es cargado por mis hombros, brazos y manos.
Créanme, trato de repartir siempre mi peso.

Mis manos están rojas, hay una franja callosa en el borde de la palma de mi mano sin mencionar las ampollas que ya tengo, transpiro bastante así que cada esfuerzo significa mis manos húmedas y constantemente siento como me tiemblan del cansancio, el dolor y la presión porque jamás había usado tanto mis manos para entrenar como lo hago aquí. Y no solo son las manos, en general las muñecas, siempre tengo que hacer bien ejercicios de estiramiento en todo mi cuerpo para calentar sino me quiero lastimar, y no solo es estirar 2 minutos, es hacerlo a conciencia para preparar todo cuerpo para lo que viene porque, así como me tiemblan las manos, me pasa lo mismo con las piernas y brazos.

Ya llegamos al cuello y si pasó por tu mente "¿Qué daño puede recibir? no hay riesgo, está sano y salvo", permíteme corregirte. Si quieres ser una experta en acrobacias o por lo menos ser capaz de poder hacerlas, necesitas trabajar la fuerza en tu cuello y la manera de caer correctamente, así es mi querida lectora, leíste bien; para caer, hay que hacerlo con estilo. Y es que no es solamente un "me salió mal mi salto y me dejo caer en el mat o colchón" Estás muy equivocada, si caes mal corres el riego de lastimarte el cuello y eso puede ser más grave de lo que parece, todos aquí hemos llegado a usar parches medicinales para contrarrestar el dolor porque una caída cuesta caro.

Y llegamos por fin a la cabeza. Tal vez puedas creer que la cabeza se salvó, ¡pero NO! para empezar desde 0 en acrobacias y antes de saltar por los aires como Jackie Chan, así como hacer ejercicios de resistencia tengo primero que aprender a controlar mi balance y peso, eso significa que algunos ejercicios son inicialmente con la cabeza y si jamás has cargado todo tu peso con la cabeza como es mi caso te podrás imaginar que después del entrenamiento siento como toda la sangre de mi cuerpo habita solo en mi cabeza, sin olvidar el dolor, las punzadas y el excesivo peso que siento como si nunca hubiese sostenido mi cabeza, necesito agarrarla con mis dos manos, de otra manera se me va de lado.
Ojo aquí querida lectora: si en algún momento pensaste que es una exageración todo lo que lees, te recuerdo que tengo 29 años, no tengo la flexibilidad ni rapidez que tenia de adolescente y al no practicar ningún deporte durante mucho tiempo y jamás en mi vida haber hecho ejercicios como las acrobacias, obviamente mi cuerpo me pregunta ¿Qué estás haciendo? y el dolor que siento es completamente real porque mis estilos de vida anteriores no me permitían ser una mujer atlética y deportista.
Entonces, si probablemente tú haces ejercicio regular o practicaste algo similar a lo que yo entreno actualmente, tal vez no te sea complicado, pero para mí mucho de lo que entreno es nuevo e implicó un gran reto, moretones, cansancio diario, temperatura y un increíble dolor físico. Después de unos meses ya lo resisto más, pero eso no quiere decir que no duela o que me canse menos, no, hay días en que solo he hecho el 2do entrenamiento de los 3 diarios y ya me siento agotada mental y físicamente.
Aún no termino mi nota, todavía quiero contarte más cosas, no pienses que esta es una historia de sufrimiento. Estoy demasiado feliz de estar aquí, desde pequeña siempre me gustaron las películas de acción que incluían artes marciales o peleas y era muy feliz viendo a Jackie Chan o a Jean-Claude Van Damme, a parte de otros maestros en artes marciales y aunque mi familia no compartía mis gustos en esas películas Yo siempre sentí inspiración y gusto por verlas.
Y ahora que soy adulta y estoy escribiendo mi historia a mi manera después de tanto tiempo, es que decidí viajar desde México al Gran Gigante Asiático para cumplir uno de mis sueños que era entrenar con un Monje Shaolin.... cuando visite Japón se cumplirá otro sueño de ser Samurai, pero eso es tema de otra nota que escribiré después.

En este momento me causa mucha ilusión estar tan cerca y tan lejos a la vez de uno de los maestros en Kung fu, al que ví en películas, que me inspiró y que crecí con él. Y no solo eso, estoy en su País, viviendo su cultura y practicando un entrenamiento real, de lo que alguna vez él hizo. Sin duda alguna, un día lo conoceré.

Éste es el momento para mi Clau chiquita, esa hermosa niña con aspiraciones a guerrera y defensora de los demás que sabía pelear y volaba por los aires haciendo increíbles acrobacias y todos salían lastimados menos mi Yo chiquita y obviamente ganaba en cada pelea.
Si, éste es mi momento. Aqui es donde regreso para verla y le digo "Lo estamos haciendo y no me vas a creer, pero duele más de lo que pensamos, sí, ¡ya sé! nos tardamos un poco pero ya empezamos.
Aquí nos sentamos juntas y le empiezo a platicar todo: es la conversación más hermosa y sanadora que he tenido, veo su sonrisa, es más brillante que el sol y sus ojos se iluminan con mis historias, una pequeña lágrima corre por mi mejilla, si pudiera besarla y abrazarla lo haría, pero creo que ella ya sabe eso porque aunque no se lo pida con esa hermosa sonrisa me da fuerzas para seguir haciéndolo.

También le dije la verdad: "Sabes que... fuimos muy ambiciosas e imprudentes al querer volar por los aires, no digo que esté mal, pero si lo pensamos bien podemos poner un lazo en el techo, no lo amarramos bien y a brincar!!! ¿Qué te parece?" Conociéndome me respondería mi versión chiquita: "No, yo quiero volar y derrotar a los malos", aquí Yo respondería: "Okay, pero que conste en el acta que te traté de convencer ¡No nos rendiremos y persistiremos, OK!"... el resto es historia, ya lo saben, porque ya estamos aquí.
Este justamente es mi momento de paz, se lo que siento, sé que no me está siendo fácil, sé que me duele mucho mi cuerpo, pero también sé que es el inicio, todo porque lo que pasé, todo por lo que viví hasta ahorita es por algo y lo que hago justamente ahorita es lo que me está transformando, porque Dios sabe mis planes, sabe mis sueños y sabe mis anhelos.

Cada paso, cada aventura que sigo, no soy completamente Yo, es decir, no esta mujer adulta que tiene ganas de pasear y conocer el mundo. Cada destino, cada escala, cada lugar es una historia por contar de algún sueño o deseo de mi infancia, de mi adolescencia y también de mi adultez.
Hay secretos escondidos en mi memoria, cosas que no recordaba, juegos que tenía, historias que me creaba, hay todo un mundo detrás de mí, algo que olvidé cuando crecí y que ahora, estoy retomando.
¡Ajusta tu vela marinera! el rumbo está cambiando, las aguas se están agitando y el viento nos está guiando. Este mensaje es para ti mi audaz y valiente marinera que me lee, porque nunca es tarde para vivir un sueño de la infancia, un deseo del alma y una memoria escondida.
Tal vez no sabes que pasará y no te imaginas lo que vendrá, pero, yo te explicaré como será;
El rumbo son tus recuerdos, las memorias que te dicen lo que aún tienes que vivir, lo que realmente quiere tu corazón y ese deseo o sueño de la infancia, la juventud o adultez que aún no haces realidad, eso para lo que naciste y eres buena haciendo, pero aún no te has dado cuenta, o tal vez te falta perfeccionar, solo recuerda; jamás es tarde para empezar.
Las aguas turbulentas son las decisiones que tomamos, a veces no son buenas, pero siempre nos enseñan algo, cada una implica un reto y te mueven de donde estas, porque no nacimos para quedarnos en un solo lugar, por eso tenemos pies ¡sal, muévete, arriésgate!
Y el viento es Dios mostrándonos el camino, con Fe todo es posible, incluso si no sabemos a dónde ir o cómo llegar, él nos guiará. Jamás pierdas tu fe en Dios.
Y por último y no menos importante; El barco eres tú.
Tú eres marinera, pero también Capitana, ¡Iza la vela porque estás lista para zarpar! sin barco no hay viaje, sin marineros no hay movimiento y sin capitán no hay dirección, tú eres todo eso. Yo diría que eres lo más importante y no hay mejor momento que el hoy y el ahora, no tenemos más tiempo, cada día que pasa es un día menos en nuestra vida.
Está bien detenerse a pensar, pero no te quedes para siempre ahí, lo que vivo yo hoy no es fácil, lo hago por decisión propia pero claro que me cuesta, hay días que quiero renunciar, pero no por eso voy a abandonar. Yo tengo un propósito y aunque tenga temperatura, me duela mucho el cuerpo y tenga moretones no voy a renunciar. No hoy, no ahora, no después.
Mi querida marinera que hoy me lees, tus sueños y metas no son inalcanzables, son tu palabra y tu fe en Dios y si te cuento esto es porque creo en ti y sé que cada adversidad, cada momento difícil y cada situación frustrante te están forjando, te están guiando y te están haciendo esa mujer que quieres ser.
No te olvides de tu Yo chiquita, ella también tuvo su poder y ese mismo reside en ti, solo que ya no lo vez, pero estoy segura de que si lo sientes. Escúchate una vez más y deja que Dios sea el viento que te guíe en tu andar.

🎶🎻"El sake de Binks será
Lo que vamos a entregar
Navegar por el mar, piratas hasta el final
Ese barco es nuestro hogar
Siempre nos hace llegar
Calaveras en las velas nos harán notar
La tormenta viene ya
Y muy pronto llegará
Es sonar de los tambores nos alcanzará
No te vayas a rendir
Es momento de vivir
Que el sol siempre volverá a salir
Yo-jo-jo-jo, yo-jo-jo-jo
Yo-jo-jo-jo, yo-jo-jo-jo
El sake de Binks será
Lo que vamos a entregar
Viviré por aquellos que ya no están
Me despido esta vez
Para siempre así será
No te preocupes, que la vida seguirá
El sake de Binks será
Lo que vamos a entregar
Es la fuerza y el vigor que nos ayudará
En huesos, te encontrarán
Tu destino así será
Sin un final, la historia siempre va a continuar
Yo-jo-jo-jo, yo-jo-jo-jo
Yo-jo-jo-jo, yo-jo-jo-jo..."🎵🎻
✨El mejor momento para plantar un árbol era hace 20 años, el segundo mejor es ahora.✨
(Proverbio chino)
Canción: "El sake de Binks", escrita por Eiichiro Oda y Kohei Tanaka. Si te gustaría escucharla completa, búscala como “El sake de Binks, canción en español latino” porque la canción original está en Japonés.


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